SEPRIC nace de la conviccion de fortalecer las decisiones complejas apoyadas en razonamientos sólidos, pero rara vez explicitados de forma completa, reproducible o auditable.

La investigación clínica exige rigor, pero también exige algo menos visible y más difícil de sostener en el tiempo: coherencia. Coherencia entre documentos, entre normas, entre jurisdicciones, entre lo que se declara y lo que realmente se evalúa. Cuando esa coherencia se rompe, no siempre es por mala práctica; muchas veces es por falta de herramientas adecuadas para gestionar la complejidad.

SEPRIC nace como respuesta a ese vacío. No fue concebido para acelerar aprobaciones ni para reemplazar evaluaciones humanas. Tampoco para simplificar lo que, por definición, no es simple. Fue diseñado para algo más específico y, creo, más necesario: ordenar el razonamiento, hacerlo visible, trazable y defendible, sin diluir la responsabilidad de quienes deciden.

Desde su arquitectura más profunda, SEPRIC refleja una convicción personal: la inteligencia artificial solo es útil en contextos sensibles cuando se la diseña con límites claros. Límites sobre lo que puede inferir, sobre lo que puede sugerir y, sobre todo, sobre lo que no debe hacer. En investigación clínica, la prudencia no es una virtud opcional; es una obligación ética.

Por eso SEPRIC no emite juicios globales, no colapsa normas en indicadores opacos ni reemplaza criterios expertos. En cambio, separa funciones, respeta jerarquías normativas, expone conflictos cuando existen y deja registro de cada paso del razonamiento. No porque sea más elegante desde el punto de vista técnico, sino porque es la única forma de construir confianza institucional duradera.

A quienes investigan, SEPRIC busca devolverles claridad y previsibilidad.
A quienes evalúan, les ofrece trazabilidad y control.
A quienes gobiernan sistemas de investigación, les propone una forma distinta de pensar la calidad: no como un resultado final, sino como una propiedad del proceso.

SEPRIC no pretende ser neutral. Toma partido por una idea de madurez institucional: aquella en la que la innovación no se mide por velocidad ni por automatización, sino por la capacidad de hacer explícito lo que antes quedaba implícito.

Este proyecto sigue en evolución, como debe hacerlo cualquier sistema que aspire a convivir con marcos normativos dinámicos y realidades clínicas cambiantes. Pero su núcleo conceptual es deliberadamente estable: respeto por la complejidad, centralidad humana y responsabilidad ética.

Esa es la lógica con la que fue concebido.
Esa es la lógica con la que seguirá creciendo.

Dr. Jesse Maid
Director – Arquitecto de SEPRIC

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Nuestra Misión

fortalecer la calidad, la coherencia y la gobernanza ética y normativa de la investigación clínica, mediante el uso responsable de inteligencia artificial aplicada al análisis documental.

SEPRIC existe para hacer explícito, trazable y auditable el razonamiento que sustenta la evaluación de protocolos clínicos, reduciendo la dependencia de interpretaciones implícitas y disminuyendo fricciones evitables entre investigadores, patrocinadores, comités de ética y autoridades regulatorias.

El sistema no busca reemplazar el juicio humano ni automatizar decisiones complejas.
Su propósito es ordenar la información, exponer límites, anticipar riesgos y apoyar procesos de evaluación más robustos, respetando los marcos bioéticos y normativos vigentes a nivel nacional e internacional.

SEPRIC promueve una cultura de buenas prácticas en investigación en salud, donde la innovación tecnológica se integra con responsabilidad institucional, prudencia normativa y centralidad humana.